En Enero del año 2017 los estadounidenses eligieron a su presidente, en este caso dicho poder fue ejercido por Donald J. Trump , hasta el 20 de Enero del 2021, ya que el presidente electo por una gran diferencia de votos, estas elecciones fueron de las más polémicas en la historia de los Estados Unidos debido a que Joe Biden logró ganar con un número de votos mayor al del expresidente Barack Obama.
Joe Biden comenzó a ejercer como abogado en 1969 en la ciudad de Wilmington, en Delaware. A los 29 años se convirtió en uno de los senadores más jóvenes en acceder al cargo. Su vida en el servicio público rendía frutos rápidamente, pero fue entonces cuando la tragedia llegó. apenas unas semanas después de su elección para el Senado, la entonces esposa de Joe Biden, Neilia, así como su hija de un año, Naomi, murieron y sus dos hijos pequeños resultaron gravemente heridos en un accidente automovilístico. Este hecho lo devastó. Pero en sus memorias dice que sólo mirar a sus hijos sobrevivientes lo inspiró a seguir adelante, en un momento en el que había llegado a comprender cómo algunas personas podían considerar el suicidio no sólo como una opción, sino como una opción racional.
Joe Biden fue senador de Delaware durante 36 años, miembro de alto rango del Comité Judicial del Senado durante 17 años. También fue miembro de alto rango del Comité de Relaciones Exteriores del Senado durante 12 años y se desempeñó en la configuración de la política exterior de Estados Unidos.
Trump
impuso el llamado “Muslim Ban” (prohibición musulmana), prohibiendo
permanentemente la entrada a Estados Unidos a los ciudadanos de siete países
clasificados como “hostiles”. También retiró a Estados Unidos del Pacto Mundial
sobre Migración de la ONU. Posteriormente, el gobierno de Trump se puso a
trabajar en la desmantelación del proyecto de reforma de atención sanitaria
“Obamacare” que inició su predecesor. La sección sobre derechos LGBT de la
página web de la Casa Blanca también fue eliminada.
En
términos de política exterior, la decisión de Trump de reconocer a Jerusalén
como capital de Israel, trasladando consecuentemente la embajada de EEUU de
Tel-Aviv a la ciudad sagrada, causó una reación violenta sobre todo en
Palestina. Después Trump se negó a ratificar el acuerdo con Irán, acuerdo que
fue uno de los mayores legados de política exterior de Obama. EEUU también dejó
la UNESCO, La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia
y la Cultura, llamándola “un organismo anti-israelí”.
Pero en el último año de presidencia de Donald Trump fue en pocas palabras el que tuvo mayores cambios que los anteriores, tal es como la noche entre el 2 y el 3 de enero de 2020,un dron estadounidense impactó contra un convoy cerca del aeropuerto internacional de Bagdad, en Iraq. El convoy incluía altos cargos de Hashd al-Shaabi (las unidades de movilización popular de la coalición militar chiíta en Iraq) y, sobre todo, Qasem Soleimani, un poderoso y popular jefe militar iraní. Soleimani murió en el lugar.
Esta
operación militar fue ordenada directamente por la Casa Blanca y reivindicada
con orgullo por Trump, convirtiendo de repente la región del Golfo en un
polvorín. Soleimani era una de las personas más poderosas de Oriente Medio,
responsable del ejercito extraterritorial y operaciones clandestinas de Irán y
comandante de la Fuerza Quds, uno de los cinco cuerpos de la guardia
revolucionaria islámica.
El mismo
día que Trump fue exculpado por el Senado, se registró en Estados Unidos la
primera muerte por el nuevo coronavirus. Al mismo tiempo, el presidente y su
comitiva minimizaban insistentemente el riesgo causado por el SARS-CoV-2,
acusando a los demócratas de aprovechar de la emergencia para desestabilizar al
gobierno.
“Intentaron
el timo de la destitución… este es su nuevo timo”, declaró Trump. Dos meses más
tarde, en Abril, con la pandemia en pleno apogeo, declaró que rayos
ultravioleta o el desinfectante inyectado en los pulmones podía curar a
pacientes de Covid-19, sin ninguna evidencia científica en la que sostenerse.
Al mismo tiempo, Trump señalaba repetidamente al “virus de China”, difundiendo
noticias falsas sobre la responsabilidad de Pekín en la propagación del virus.
Trump
también acusó a la Organización Mundial de la Salud (OMS) de haber reaccionado
demasiado lentamente a la pandemia. Así, a mediados de abril, decidió suspender
la financiación de su país al órgano de la ONU. “La Organización Mundial de la
Salud eligió no compartir… esta información critica con el resto del mundo,
probablemente por razones políticas”, escribió el líder estadounidense en una
carta, declarando que iba a “poner fin a nuestra relación con la Organización
Mundial de la Salud”.
El 1 de
octubre, Trump anunció que había contraído el Covid-19, y pasó tres días en el
hospital. A finales de diciembre, la cifra total de muertes relacionadas con el
Covid en EEUU llega a 341.000 personas.
Después de las elecciones presidenciales las cuales fueron bastante reñidas finalmente se obtuvo al candidato Joe Biden como el nuevo presidente de los Estados Unidos ya que ha sido el presidente con mayor cantidad de votantes en la historia de los Estados Unidos.
Al poco de
conocerse las proyecciones de que el candidato demócrata había superado el
umbral de 270 delegados en el Colegio Electoral que le permitirían ser
proclamado presidente, la campaña de Trump emitió un comunicado en el que de
nuevo denuncia sin pruebas irregularidades en el recuento y asegura que la
"elección está lejos de haber terminado".
"Todos
sabemos por qué Joe Biden se está apresurando a presentarse falsamente como el
ganador, y por qué sus aliados de los medios se están esforzando en intentar
ayudarle: no quieren que se sepa la verdad", señala el comunicado.
El
comunicado del presidente, que, según los medios estadounidenses, recibió la
noticia del triunfo de Biden mientras jugaba al golf en una de sus propiedades
en Virginia, antes de regresar a la Casa Blanca, continúa: "El simple
hecho es que esta elección está lejos de haber terminado".
Más tarde,
Trump publicó varios mensajes en Twitter en los que insistió que ganó la
elección y que no dejaron a los observadores hacer su trabajo.
Trump
asegura que desde el lunes continuará con las acciones legales que ya ha
emprendido para "asegurar que las leyes electorales se respetan plenamente
y se reconoce al legítimo ganador".
El presidente insiste sin presentar pruebas en que la campaña de Biden "quiere que se cuenten votos incluso si son fraudulentos, fabricados o depositados por votantes muertos o sin derecho". Desde antes incluso de la elección, Trump denunció supuestas irregularidades en el voto por correo, que ha alcanzado niveles inéditos por la pandemia de coronavirus, ya que muchos electores prefirieron evitar las aglomeraciones en los colegios en la jornada electoral.
Como las
normas para el recuento varían en cada estado, en algunos de ellos, como en
Pensilvania, no se pudo empezar a contar los votos enviados por correo días
antes hasta que no cerraron las urnas presenciales el 3 de noviembre. Esto ha motivado un retraso en el
escrutinio que ha hecho que se tardaran cuatro días en poder proyectarse el del
ganador, tiempo durante el que Trump ha pedido que se detenga el recuento y
acusado a los demócratas sin pruebas de estar alterando el resultado de la
votación. Observadores y autoridades electorales han dicho repetidas veces que
no han detectado irregularidades significativas durante el proceso.







